Las ventas minoristas de los comercios pymes de la provincia de Córdoba finalizaron el mes de diciembre con una caída del 6,8% interanual, de acuerdo con el relevamiento realizado por la Federación Comercial de Córdoba junto a sus Cámaras y Centros Comerciales adheridos. Cabe recordar que en diciembre de 2024, respecto de igual mes de 2023, las ventas habían registrado una baja aún mayor, del 8,5%, lo que evidencia una leve desaceleración en la caída, aunque sin señales de recuperación del consumo.
Los 11 rubros relevados mostraron en su mayoría resultados negativos en la comparación interanual respecto a las cantidades vendidas. Las bajas más pronunciadas se registraron en muebles y decoración (-9,1%), electrodomésticos y artículos electrónicos (-8,5%), indumentaria (-8,2%), alimentos y bebidas (-7,9%), calzados y marroquinería (-7,5%), ferretería, materiales eléctricos y para la construcción (-7,3%), artículos deportivos y de recreación (-6,4%), farmacia (-4,0%), juguetería y librerías (-3,4%) y perfumería y cosmética (-2,2%). El único rubro con variación positiva fue neumáticos y repuestos, con un incremento del 4,1%.
En cuanto a las formas de pago, el 41% de las operaciones se realizó con tarjeta de crédito, mientras que el 59% fue al contado, reflejando un consumo más cauteloso y limitado por el acceso al financiamiento.
Un año marcado por la fragilidad del consumo
Al realizar un balance del año, desde Fedecom advirtieron que el comercio minorista atravesó en 2025 un escenario de fuerte fragilidad, con ventas que se mantuvieron en terreno negativo durante todo el año. Las caídas interanuales promedio oscilaron entre el 5% y el 8%, afectando a la mayoría de los rubros, con especial impacto en indumentaria, calzado, muebles, decoración y alimentos.
“Si bien en algunos meses se observa una desaceleración en la magnitud de la caída respecto de 2024, esto no puede interpretarse como una recuperación real del consumo. El nivel de ventas sigue siendo insuficiente para garantizar la rentabilidad de los comercios, muchos de los cuales operan con márgenes mínimos o directamente en pérdida”, señaló Fausto Brandolin, presidente de Fedecom.
El consumo continúa mostrando un perfil retraído y defensivo. Las familias priorizan gastos esenciales, reducen compras no indispensables y, en gran parte, han quedado excluidas del financiamiento. Las altas tasas de interés y la falta de crédito accesible impactan de manera directa en la actividad comercial, especialmente en aquellos bienes que históricamente se sostienen a través de la venta en cuotas.
“Este contexto pone en riesgo no solo la continuidad de miles de comercios pymes, sino también el empleo y la vida económica de ciudades y pueblos del interior, donde el comercio es un actor central del entramado social y productivo”, advirtió Brandolin.
Desde el sector comercial se considera imprescindible avanzar en una agenda concreta que permita frenar el deterioro y comenzar un proceso de recuperación. Entre los principales ejes, Fedecom remarca la necesidad de acceso real al financiamiento, con líneas de crédito a tasas razonables y previsibles; alivio de la presión impositiva, especialmente en impuestos provinciales y municipales; y previsibilidad y reglas claras que permitan planificar, invertir y sostener el empleo.
“La carga tributaria, especialmente en los niveles provincial y municipal, se ha vuelto incompatible con los niveles actuales de facturación. Es fundamental que impuestos distorsivos como Ingresos Brutos, las tasas municipales y el impuesto a los sellos sean incluidos dentro de la reforma tributaria que el Gobierno nacional impulsa para el próximo año. Si estos tributos no son abordados de manera integral en todas las provincias, este país no será viable y miles de comercios quedarán fuera del sistema, fomentando aún más la informalidad”, sostuvo Brandolin.
Finalmente, el presidente de Fedecom remarcó que “el comercio no es un sector residual: es generador de empleo, actividad local y cohesión social”, y sostuvo que sin medidas concretas para reactivar el consumo, reducir costos y facilitar el crédito, la caída de ventas puede transformarse en un proceso estructural de cierre de comercios y pérdida de puestos de trabajo, con profundas consecuencias para la economía regional.



